Philip Mullins

Guatemala: Cuarta Década

1940:

Nuestro querido Director y amigo don Abraham Orantes, fue removido de su cargo, siendo reemplazado por el Profesor don Florencio Gálvez, hombre honesto y de buenos sentimientos, ante todo con suficiente experiencia, por haber dirigido varios Institutos con anterioridad; En algunos Departamentos de la República y en la Capital.

Yo andaba con la camisa levantada, esperando que el rato menos pensado me dieran carpetazo, para colocar en mi puesto algún militar, pues exceptuando mi persona, tanto el Subdirector, Capitán José E. Abril, el Inspector general Oscar H. Galo, el Inspector Segundo, Mayor Luis Morales Chacón y el Inspector Tercero, Subteniente Héctor Mario Luna, todos eran militares.

Tuve la buena suerte que nombraron Viceministro de Educación al Profesor Eduardo Martínez Balcells, antiguo amigo mío y ex compañero de Colegio. En una visita oficial que hiciera al Instituto, amablemente me saludó, y en privado me dijo: “Mientras esté en posibilidad de ayudarte, contá conmigo”.

1941:

El Domingo 7 de Diciembre, los japoneses sorpresivamente lanzaron un ataque con toda su fuerza aérea contra la flota naval Norteamericana, que se encontraba anclada en la Bahía de Pearl Harbor, en el Pacífico; sin dar tiempo para defenderse, porque casi la totalidad de la tripulación se encontraba fuera de sus barcos gozando de descanso.

Fue tan brutal la embestida, que hundió o dejó seriamente averiada la inmensa mayoría de la flota del Pacífico, siendo éste el motivo por lo que Estados Unidos determinó entrar en la 2ª. Guerra Mundial, al lado de los aliados.

1942:

El Domingo 10, de Abril, después de siete años de noviazgo, llegó el final de mi soltería, uniendo nuestro destino por los vínculos matrimoniales con mi novia Elisa Francisca Bocaletti Gramegno, nacida en la 6ª. Calle Poniente No. 15, de la Antigua Guatemala, (solamente 4 casas de por medio de donde nacieron mi madre y tío Fernando); el Viernes Santo 2 de Abril de 1915; hija del Sr. Efre Coccaletti, mecánico calificado, originario de Genova, Italia y de la Sra, Angelina Gramegno, originaria de Mantua, Italia. (Don Efre falleció trágicamente el 31 de Julio de 1923).

La ceremonia Civil tuvo lugar en el salón Municipal, Palacio del Ayuntamiento, y la religiosa en la Catedral, ambas el mismo día, siendo nuestros padrinos en ambas ceremonias: Guillermo Arzú Matheu, y su esposa Marina Orantes Alfaro. La ceremonia religiosa estuvo a cargo del Presbítero Gabriel Solares, el adorno de la Iglesia y altar Mayor, fue obsequiado por mi antiguo amigo Julio Rodríguez, sacristán de la Iglesia, la orquesta compuesta por 7 muchachos amigos, también fue un obsequio de ellos, las participaciones e invitaciones las hice personalmente en la Imprenta “Pablo R. Torres, Suc.”. Me proporcionaron el material sin costo alguno; mi traje de casimir inglés negro, únicamente pagué la confección, porque mis amigos Julio Guerra, Oscar Estrada y Ofelio Terreaux me obsequiaron la tela, para los anillos únicamente proporcioné el oro, siendo mi compañero y amigo Salvador Segura H. el joyero que los hizo gratis; El traje de novia lo confeccionó mi hermana Marta y el Champán para el brindis, lo obsequiaron mi concuño Alberto Solórzano N, y su esposa María Teresa Boccaletti G. En resumida cuneta, no pudo haber salido más económico el matrimonio ¡¡qué les parece!!

¡ El Noviciado llegó antes de lo esperado!, Pues a escasos dos meses del matrimonio, me notificaron del Ministerio de Educación, que por órdenes presidenciales, los Inspectores de los Institutos, en su totalidad deberían tener un grado Militar, y por consiguiente, me daban las gracias por los servicios prestados durante nueve años, nombrando en mi lugar a un Capitán del Ejército. Y ahora qué hacer? … Pues acudir a mi paño de lágrimas: Mis primas de Guatemala. Llego a saludarlas, como lo hacía con frecuencia, y les cuento mi situación; de pronto Matildita me dijo: “Mirá Daniel, se me ocurre una cosa, si te parece vamos a visitar a Francisco Figueroa Godoy”, que era su amigo, y a la vez ocupaba el cargo de Director General de Fincas Intervenidas, nos pusimos de acuerdo, y sin pensarlo dos veces, al siguiente día nos fuimos a ver al amigo Paco, le expusimos nuestro parentesco, y a la vez le solicitamos me concediera la administración de una finca, el a su vez se quedó observándome de pies a cabeza, sonrió, y con toda amabilidad me dijo “usted no tiene apariencia de administrador, pero le nombraremos Interventor de una finca de las seis que tenemos vacantes”, mencionó los nombre y ubicación: A cual se quiere ir ?…. Después de pensarlo un rato le repuse: me gustaría la finca Peña Plata por estar en el Municipio de Yepocapa, y por lo tanto a corta distancia de la Antigua, con relación a las otras mencionadas. Muy bien, asunto arreglado, preséntese pasado mañana en mi Despacho para recoger su nombramiento y las instrucciones respectivas.

Nos despedimos dándole las gracias, al tercer día regresamos, me entregó el nombramiento, que ya estaba hecho, diciéndome: El primero de Septiembre se reunirá en la Estación Central del Ferrocarril, con el Sr. Arturo García, Inspector General de Fincas Intervenidas, para que salgan en el tren de las 8 de la mañana y le dé posesión de su puesto.

Después de hacer todos los preparativos para el viaje, dispusimos con mi esposa Elisa, que yo partiera solo, y ella se quedaría temporalmente con mi familia, pues la finca era un mundo desconocido para nosotros, ella ya se encontraba embarazada, por lo que era más prudente que yo me adelantara para explorar el terreno.

Así es que el primero de Septiembre, antes de las 8 de la mañana, me coloqué en la puerta principal de la estación del ferrocarril, poco más tarde llegó don Arturo, al que pronto reconocí por su indumentaria, que anticipadamente me la habían descrito: camisa y pantalón kaki, polainas, sombrero de fieltro color café y un portafolio en la mano, lo abordé preguntándole si él era la persona a quien esperaba, me contestó afirmativamente, siguiendo el saludo de presentación, luego pasamos a la taquilla, compró dos tickets con destino a la estación cocales y los pagó.

Abordamos el vagón de primera clase, y a las 8 en punto se puso en marcha el ferrocarril, llegando a cocales entre una y dos de la tarde; ahí nos esperaba un mozo de la finca con una mula y un macho, don Arturo tomó la mula, y me dejó el macho, a él, le entregaron un par de espuelas, a mí ni rosca.

Nos montamos emprendiendo la marcha con destino a la finca, la mula que montaba don Arturo era más rápida por lo que constantemente me dejaba rezagado, por último don Arturo me dio una de sus espuelas, llegando al fin de las cansadas a Patulul.

Aún nos quedaban dos horas de camino para llegar a nuestro destino final, pero para mi desgracia y falta de experiencia, llegando a una esquina, en pleno centro de Patulul, prácticamente se quedó sembrado mi famoso macho, y ni por más que lo aguijoneaba con la espuela, no daba un paso para adelante ni para atrás. En eso salieron de una casa vecina, dos sonrientes patojonas como de 16 a 18 años, llevando una de ellas un varejón en la mano, me dijo: joven, tenga este varejón para que le pegue a su bestia, a ver si así camina, yo lo recibí dándole las gracias, pero sintiendo que la cara se me caía de vergüenza, con el transcurso del tiempo hice amistad con ellas y su familia, eran hijas del periodista don Rufino Guerra Cortave.

De ahí en adelante, con el auxilio de la espuela y varejón, pude seguir la marcha a la par de mi acompañante; conforme avanzábamos en ese solitario camino de herradura, en las montañas algunas veces, y otras entre los cafetales de las Fincas El Faro”, “Santa Elisa” y “Santa Elena Sinacá”, sentía un nudo en la garganta y gran tristeza, al ver como me alejaba del mundo civilizado.

Por fin llegamos a Peña Plata, saliendo a nuestro encuentro el administrador Sr. José Oseas Rodas, persona muy amable, como de 38 a 40 años de edad, serían las 5 1/2de la tarde, disponiendo darme posesión del cargo al siguiente día.

Pasé la noche más despierto que dormido, mi cabeza era un mundo, solo de pensar hasta donde me había metido, el día siguiente me entregaron por inventario, todos los útiles y enseres de la finca, así mismo el ganado vacuno, caballos y mulas de montar y de carga, libros y comprobantes de Caja, con el dinero en efectivo, previa auditoría.

En esa forma quedó bajo mi responsabilidad toda la finca y sus pertenencias. El primer mes lo pasé solitario, la casa era de madera, de dos niveles, el segundo piso o sea el habitacional, estaba dividido en dos partes, y la ocupaba el administrador con su familia, a mí me asignaron la otra mitad. En la planta baja estaban las oficinas y almacén de herramientas.

Continuamente se registraban temblores de tierra, pues a menos de un mes, para ser más preciso el 6 de Agosto, ocurrió el terremoto de Yepocapa, abarcando toda la zona circunvecina, la población de San Pedro Yepocapa quedó virtualmente en ruinas y toda la región sufrió daños de consideración, solamente en la finca Santa Rosa Sumatán y otra vecina, y hubo cincuenta muertos, veinticinco en cada una, debido a que las rancherías estaban situadas al pie de un cerro, que fue derrumbado a causa del terremoto, quedando sepultadas las viviendas, también pude ver una carretera interrumpida, debido a una grieta, más o menos de 75 centímetros de ancho, de gran profundidad, cuyo fondo no se alcanzaba ver. Los temblores continuaron por espacio de varios meses, solo que de menor intensidad.

De acuerdo con Licha, mi esposa, dispusimos que ella se trasladara a la finca a mediados de Octubre, debo decir que Peña Plata era la finca más remota de toda la zona, no entraban carros por falta de carretera, debido a lo escabroso del terreno, y el casco de la finca estaba situado prácticamente en el fondo de un barranco, rodeado de cerros de unos cien metros de altura, no miento al afirmar que estando uno situado en medio de los patios de café, ubicados frente a las oficinas, apenas se miraba una pequeña fracción de cielo, rodeado de montañas, partes con cultivos de café.

Conforme pasaban los días, nuestra amistad con el Administrador don Chepe Rodas, se estrechaba, aunque siempre guardando la distancia de respeto mutuo, cuando ya nos teníamos confianza, cierta vez me confesó que el macho que mandó para que me trasladara de Cocales, el día que llegué por primera vez a la finca, tenía por nombre “El Tamarindo”, siendo el ms mañoso de todas las bestias de la finca, y con mayor frecuencia lo ocupaban para carga, pero eso sí, cuando había alguna persona “Non Grata”, que llegaba de visita: El Tamarindo era el elegido para transportarla, ya que con nadie daba muestras de obediencia, así fuera el jinete más experimentado, ¿por lo tanto, que se podía esperar de un novato como yo? … Pues únicamente hacer el ridículo.

Toda mi vida la había pasado en la ciudad, pero eso sí, en poco tiempo aprendí el arte de montar y cabalgar como Dios lo manda, de otra manera tendría que quedarme encerrado en casa por no haber otro medio de locomoción, y el lugar más cercano para tomar un vehículo era la finca Santa Rosa Sumatán, propiedad de don Carlos Mirón, a cuatro kilómetros de distancia, caminando por veredas dentro de los cafetales, con unos lodazales en invierno, que, ¡válgame Dios! Para que les cuento.

Después de un mes y medio, que me pareció una eternidad, llega el momento fijado para ir a la Antigua y llevar a Licha a la finca, el viaje ya no lo hicimos por ferrocarril, sino en camioneta, por carretera.

Al llegar a la finca Santa Rosa, nos esperaba un mozo de Peña Plata, con un par de caballos, uno de ellos muy manso, destinado para Licha, que en esta ocasión hacía su debut en este medio de locomoción, con mi ayuda montó el cuadrúpedo y nos remontamos por la jungla.

Llegamos a la finca sin ningún contratiempo, un poco cansados, pero contentos por estar juntos. La finca no reunía la menor de las comodidades. Alumbrado eléctrico, solamente por las noches, la estufa era de leña, cero refrigerador, licuadora, horno, etc. Que no se podían usar porque la corriente eléctrica era directa, no alterna como es el de todas las ciudades.

Diariamente a las 6 de la mañana salía a pie un encomendero portando el correo con destino a Patulul, regresando con la correspondencia y las encomiendas –comestibles- a eso de las 4 de la tarde, cuando estaba sobrio, por el contrario cuando se emborrachaba, llegaba a las 8 o 9 de la noche. A esa hora había que hervir la carne para que no se descompusiera por falta de refrigeración.

1943:

Regularmente los cheques que mandaba el Departamento de Fincas Intervenidas, los cambiaba en los almacenes de don Juan Gomar o de Francisco León, previo descuento del 5%, por no haber Agencia del Banco de Guatemala en Patulul; en otras oportunidades los cambiaba en Yepocapa en la tienda del español Enrique Escobio, con el mismo descuento del 5%.

Los viajes los hacía a caballo, sin más compañía que un revolver “Colt” 38 largo, que tuve que comprar por si las dudas, aunque en esa época los caminos solitarios eran muy seguros, no se conocían los asaltos, robos ni secuestros, debido a la mano dura del Presidente Ubico, que era enemigo acérrimo de los vagos y ladrones; por lo que en la actualidad, muchísimas personas, yo en cuenta, añoramos esos tiempos….

A principios del año recibí un oficio del Departamento de Fincas Intervenidas, ordenándome que a partir de esa fecha, todos los cheques emanados de ese despacho, deberían cobrarse en la Agencia del Banco de Guatemala más cercana a la finca; esta noticia me cayó como llovida del cielo, toda vez que la Agencia más cercana era la de la Antigua, con tal motivo, frecuentemente viajaba por carretera a mi tierra natal con gastos pagados, pasajes en camioneta, alimentación y hospedaje.

El 24 de marzo nació en la Antigua nuestra primera hija, Marta Elena, llevándola un mes después a la finca, se encontraba muy bonita y saludable, pero desafortunadamente a los 3 meses de edad, enfermó del estómago, en esa soledad y sin un médico cercano, optamos por llevarla a la Antigua, poniéndola en manos del Dr. Carlos Catalán Prem, que diagnosticó infección intestinal, yo regresé a la finca, quedándose Licha con la niña, la enfermedad no presentaba mejoría, por el contrario, cada día era peor, hasta que el 18 de Junio, como a las 2 de la tarde recibí un telegrama de Licha, avisándome que Marta Elena había fallecido.

Inmediatamente se lo comuniqué al Administrador, él a su vez, ordenó al muchacho Manuel Alesio, vaquero de la finca, que me acompañara, a las 4 de la tarde emprendimos el viaje a caballo, llegando a la Antigua a las 6 de la mañana después de caminar toda la noche, cubriendo la distancia de 75 kilómetros, para encontrarme con la noticia que la tarde anterior la habían sepultado. A las 6 de la mañana del siguiente día, salimos de regreso llegando a la finca a las 9 de la noche, sumamente cansados y con el corazón oprimido por el pesar que me embargaba.

Para rematar los acontecimientos del año 1943, el 10 de Noviembre, día del cumpleaños del General Jorge Ubico Castañeda, a la sazón Presidente de Guatemala, fue inaugurado el Palacio Nacional, la obra más grande y majestuosa de su administración, cuyo costo final fue de dos millones ochocientos mil quetzales, estuvo a cargo de personal, guatemalteco.

Los planos fueron elaborados por el ingeniero Rafael Pérez de León con las ideas y lineamientos dados por el General Ubico, planos a los que después de un análisis detenido dio su aprobación.

La dirección técnica y ejecutiva quedó en manos de los ingenieros Rafael Pérez de León, Enrique Riera y Luis Angel Rodas. La dirección de la obra, a cargo del ingeniero Arturo A. Bickford quien tuvo como ayudantes a don Luis N. Ponce y Roco Valerio. Como jefe de caporales y albañiles figuró don Víctor Muralles.

El escultor guatemalteco Rofolfo Galeotti Torres, tuvo a su cargo los escudos tallados en piedra blanca de Totonicapán. Carlos Rigalt Anguiano, a cuyo esfuerzo se deben los motivos pictóricos que le dan calidad y belleza, especialmente a muros, techos y artesones. Participaron igualmente: Nicolás Espósito, Roberto Gonzáles Goyri, Guillermo Grajeda Mena y Dagoberto Vásquez.

Los murales que figuran en la entrada principal del Palacio Nacional fueron pintados por el artista cobanero Alfredo Gálvez Suárez, y el vitrialista Julio Urruela Vásquez, plasmó los 16 bellos vitrales con aspectos de la vida nacional, en el Salón de Banquetes y en el pasillo central.

Fue elevada la cantidad de madera que se utilizó en la construcción de puertas y ventanas para el Palacio, la cual fue contratada por la Municipalidad de Guatemala.

Así se convino con don Juan Mini la construcción de setecientas dieciocho puertas y trescientas ochenta y seis ventanas, todas de caoba y con los acabados exigidos por los directores de la obra. Esa cantidad de puertas y ventanas tuvo un costo de ciento treinta y dos mil doscientos cinco quetzales, pero esa suma no cubría el valor de los herrajes, vidrios y pintura.

De esta manera el Palacio Nacional tenía al momento de su inauguración, 145 puertas y 78 ventanas en el primer piso, 192 puertas y 90 ventanas en el segundo piso, 276 puertas y 120 ventanas en el tercero, 40 puertas y 98 ventanas en la terraza y 75 puertas de cedro, en el sótano.

La inauguración de esta imponente obra estuvo a cargo del gobernante y el discurso oficial fue pronunciado por el licenciado Guillermo Sáenz de Tejada, Ministro de Gobernación y Justicia. Asistieron además entre otros, el licenciado Luis F. Mendizábal, presidente del Organismo Legislativo, el licenciado Rafael Ordoñez Solís, Presidente del Organismo judicial, el licenciado Ernesto Rivas, Secretario de la Presidencia de la República y varios Secretarios (ministros) de Estado.

El Palacio Nacional tiene forma rectangular y mide de Oriente a Poniente (parte frontal) 127 metros de largo y de Norte a Sur(costados) 70 metros. El área total es de 8,890 metros cuadrados.

El salón de recepciones, está formado por dos pisos. Exhibe una hermosa cúpula de la cual pende una lámpara eléctrica enorme, como es sabido, durante la administración de Ubico, los aparatos de sonido no abundaban, no estaban tan difundidos como ahora. Si bien es cierto que existía la TGW, no se llevaban a cabo controles remotos y no abundaban los micrófonos o altavoces y previendo esa deficiencia, el General Ubico, cuando se procedió a la construcción de ese salón, pidió que se le dejara la acústica necesaria para que las voces pudieran ser escuchadas, sin mucho esfuerzo.

1944:

El 1º. De Marzo, en la capital de Guatemala, falleció mi tía política doña Matilde Castillo Orantes viuda de Morales, quien fuera esposa de tío Fernando. No asistí al sepelio debido a que la finca donde yo trabajaba, estaba muy alejada de las poblaciones, no me lo comunicaron con la prontitud necesaria.

El cariño mutuo y los lazos de amistad que nos unían con el administrador de Peña Plata, seguían estrechándose, en cierta ocasión me dijo: siempre he notado que le gusta el campo, si usted está de acuerdo, a partir de mañana dejo a su cargo los trabajos de cultivo y organización de los trabajadores y caporales, consultándome en casos que tenga alguna duda, pues deseo que cuando se retire de esta finca, se encuentre capacitado para desempeñar el cargo de administrador en cualquier parte.

Por ese motivo siempre recuerdo con gratitud y cariño al buen amigo José Oseas Rodas, ya que sus buenas enseñanzas, fueron la base para salir avante en posteriores gestiones administrativas en el ramo cafetalero, tanto en Guatemala como en México.

Para distraernos los domingos, regularmente salíamos de cacería en las montañas, donde abundaban los venados, pizotes, jabalíes, etc., con tal motivo aprendí el manejo de armas de fuego, escopetas, rifles y pistolas y por cierto no lo hacía mal.

Con cierta frecuencia nos visitábamos con los amigos don Carlos Mirón, y Mauricio del Pinal y Alfonso Arroyave, propietarios de las fincas Santa Rosa Sumatán, San Rafael Sumatán y Montañas Azules, respectivamente.

Este mismo año a fines del mes de Junio, le fue presentado al Presidente Ubico, un escrito firmado por aproximadamente cien prominentes personalidades, en cuyo texto le indicaban que debido al descontento generalizado en el país por la actuación dictatorial de su gobierno, lo más prudente era que renunciara al poder.

El gobernante citó a los principales firmantes del documento, que a la vez eran amigos suyos, y les preguntó si eran auténticas las firmas, a lo que contestaron afirmativamente, haciéndole ver que habían tomado esa determinación considerando que la situación actual era muy grave, y para evitar inútil derramamiento de sangre, la única solución era que entregara pacíficamente el poder.

Después de 14 años de gobernar el país, presenta su renuncia entregando el poder al primer designado General Federico Ponce Vaides el 19 de Julio, quien tardó como presidente, solamente 108 días, siendo derrocado el 20 de Octubre, por una revolución encabezada por el Mayor Francisco Javier Arana el Capitán Jacobo Arbenz Guzmán y el Ciudadano Jorge Toriello Garrido. Estas personas conformaron el triunvirato que tomó a su cargo el poder Ejecutivo de la Nación, en el mes de Diciembre tuvieron lugar las elecciones presidenciales, saliendo triunfador por inmensa mayoría de votos el Dr. en Pedagogía Juan José Arévalo Bermejo, tomando posesión de la Presidencia el 15 de marzo de 1945

Durante la Administración del Doctor Arévalo, se operó un gran cambio en Guatemala, que benefició al pueblo en general: fue implantado el Código de Trabajo, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, se dio gran impulso a la Educación, fueron construidas escuelas tipo federación en todos los barrios de la capital, etc.

Volviendo a la familia, el 8 de diciembre, nació en la finca Peña Plata, nuestro hijo Daniel Enrique, fue bautizado en la Catedral de la Antigua, siendo su Madrina doña Victoria Cofiño de Godoy, esposa de don Julio Godoy, y hermana de don Pedro G. Cofiño.

1945:

A principios del mes de Enero, doña Francisca R. Vda. De Boppel se comunicó con mi madre, comunicándole que en una de sus fincas necesitaba un administrador, y que había pensado en mí, para proponerme la plaza, con el sueldo de setenta y cinco quetzales mensuales, yo devengaba cincuenta quetzales como interventor de Peña Plata.

Al ser informado de la oferta que hacía doña Francisca, no lo pensé dos veces, aceptando el ofrecimiento, presenté mi renuncia en Peña Plata.

A principios de Marzo, tomo posesión de la administración de la finca El Zambo, la que resultó ser el paraíso terrenal en comparación con la anterior. Estaba en su totalidad cultivada de café, colindaba con la población de San Francisco Zapotitlán, la atravesaba la antigua carretera que conducía a Quetzaltenango, cuya ciudad estaba a 50 kilómetros de distancia y Mazatenango a escasos 20 kilómetros, es decir en una situación privilegiada, solamente un poco descuidada por las administraciones anteriores, su producción era de 5,000 quintales de café maduro en el último año.

Hechos históricos: El 15 de Agosto capitula incondicionalmente Japón, terminando así la Segunda Guerra Mundial. Para llegar a este extremo, fue punto determinante la detonación de las dos primeras bombas atómicas lanzadas por el ejército norteamericano, la primera, el día 6 de Agosto a las 8:30 de la mañana, sobre la ciudad de Hiroshima, con un saldo de 60,000 muertos y 100,000 heridos, y la segunda el 9 de Agosto sobre Nagasaki, donde murieron 80,000 personas, quedando demolida la tercera parte de la ciudad.

Abril/Junio, se firma en San Francisco, la carta de las Naciones Unidas para preservar la paz Mundial; la ONU fue fundada el 24 de Octubre con sede en New York.

1946:

El 6 de Junio nace en la finca El Zambo, nuestra hija Rosa María, fue bautizada en la iglesia de San Bartolo, en Mazatenango, sus padrinos: Coronel Oscar H. Galo y su esposa Clara Laimes de Galo.

Un considerable grupo de fincas cafetaleras de la zona de Mazatenango, San Francisco Zapotitlán y municipios adyacentes celebraron contrato con la compañía Agrícola Tiquisate ( United Fruit Co.) Para sembrar banano que serviría como sombra de los cafetales. En tal sentido tendieron una red de tubería de diversos diámetros que cubría todas las áreas cultivadas de banano, para la fumigación respectiva, estando instaladas las potentes bombas y tanques donde se preparaban las mezclas de fungicidas y fertilizantes en la finca San Carlos, propiedad de mis buenos amigos don Feliciano de León y su hijo Héctor del mismo apellido.

Todos los implementos, materiales y mano de obra de las referidas instalaciones, corrieron por cuenta de la compañía agrícola, la siembra y cultivo se realizó por parte de las fincas, pero con la asesoría del personal técnico de la compañía, siendo en su mayoría originarios del Caribe, aparte de los superintendentes que eran Agrónomos Guatemaltecos o altos jefes Norteamericanos.

La agencia Central de Inteligencia (CIA), debe su existencia a que antes de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos de América no tenía ningún Organismo de Inteligencia Oficial, pero en 1940 el presidente Franklin Delano Roosevelth, autorizó la creación de oficina de servicios estratégicos OSE, siendo disuelta al terminar la guerra, pero muchos de sus miembros quedaron al servicio del gobierno y formaron el núcleo de la CIA fundada por el presidente Harry S. Truman en 1947.

1947:

Sigue la mata dando, el primero de Septiembre nació en la finca El Zambo, nuestra hija Elisa Angelina, bautizada en la Iglesia de San Francisco Zapotitlán, siendo la madrina doña Argentina Fanjul de Bonifasi.

Las plantaciones de banano principiaron a producir fruta de magnífica calidad, cosechándose de 55 a 60,000 racimos anuales, siendo la producción mas alta de las 4 fincas propiedad de la familia Boppel.

El banano producido en El Zambo conquistó los más altos galardones en las exposiciones celebradas durante las ferias de carnaval de Mazatenango, como lo atestiguan los diplomas obtenidos.

Una vez a la semana se cortaban los racimos para la exportación, cuidadosamente envueltos con cubiertas especiales y bolsas de nylon, siendo transportados en camiones de la finca, más otros de los transportistas Cesáreo Soto y Julio Morales Ricci. Los lugares de embarque eran las estaciones del Ferrocarril de Mazatenango y San Antonio Suchitepéquez, hacia el Atlántico y al Puerto de Champeríco, los que iban con destino al Pacífico.

Que conste que la vía del ferrocarril que existía en San Antonio, hace cerca de 40 años fue suprimida por incosteable.

De acuerdo con lo estipulado en el recién implantado código de Trabajo que otorgaba a los trabajadores de campo, cinco días de vacaciones pagadas por cada año de servicio prestado. A los Administradores se les catalogaba como Empleados de Confianza, pero a criterio de los propietarios de las fincas, éramos “Trabajadores de Campo”, asignándonos 5 días de vacaciones anuales, comprendidos invariablemente en la siguiente forma: Miércoles, Jueves, y Viernes Santo, Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección, debiéndonos presentar nuevamente al trabajo el Lunes de Pascua, supuestamente bien descansados, para continuar nuestras labores.

Este sistema prevaleció durante los años que trabajé en el Zambo. Para conservar la salud de los trabajadores, estaba contratado el Dr. Moisés Flores Barrios, que practicaba visitas una vez a la semana, regularmente los días miércoles, pasando a cada una de las viviendas de los trabajadores, en cada puerta hacía la pregunta rutinaria: ¿Hay Enfermos?, Salían los jefes del hogar o los familiares contestando sí o no, según el caso, los que sufrían algún quebranto en su salud, manifestaban sus padecimientos, procediendo el médico a examinarlo detenidamente, diagnosticaba la enfermedad y extendía la receta.

Regularmente yo acompañaba al galeno, quien a su vez me explicaba los síntomas de la enfermedad y la medicina adecuada para el padecimiento. En esa forma adquirí muchos conocimientos de medicina para los males de la región.

En ciertas ocasiones me daba los instrumentos para que yo hiciera el examen y diagnóstico, a lo cual daba su aprobación o corregía mi error, con la correspondiente aclaración.

En la finca había un Botiquín provisto de las medicinas más usuales, y en casos especiales se enviaba la receta a la Farmacia Nueva de Mazatenango, para que la surtieran. En esas circunstancias, también hacía de Enfermero y aprendí a inyectar y practicar curaciones.

1948:

Comienza la era de la televisión, con el auge de la producción Estadounidense de televisores, se extiende a Europa a principios de los años 50.

El 14 de Agosto nació en la finca El Zambo, nuestro hijo Oscar Rodolfo, bautizado en la Iglesia de San Bartolo, Mazatenango, Madrina: Clara Laines de Galo.

Cuando llegué a la finca en el año de 1945, llevé una vaca que había comprado en Peña Plata, por la suma de Q.15.00 con su respectiva cría – una ternerita-. La referida vaca era de raza Brown Swiss y producía 10 litros diarios de leche, siendo añera – igual a sus propietarios- es decir: tenía una cría cada año, por lo tanto nos abundaba la leche para el consumo de la familia, aprendimos hacer quesos y el sobrante lo vendíamos.

En el jardín de la finca había una piscina de regular tamaño, con su respectivo trampolín y agua cristalina, los domingos teníamos visitas de nuestros amigos de Mazatenango, que llegaban provistos de comida y una botella de Coñac o Wiskey, se bañaban y la pasábamos muy alegres charlando durante buena parte del día. Los que nunca faltaban acompañados de sus respectivas familias eran: Doctor Moisés Flores Barrios (médico de las fincas, del Ferrocarril y del Seguro Social) Don Marcos Cohen, propietario del almacén de ropa y telas finas denominado La Princesita, y don Luis Guerra Espel, propietario de una ferrería y gasolinera ubicados en la esquina de la Avenida Central, esquina del Parque.

También nos intercambiábamos almuerzos o cenas con las familias de don Carlos W. Lehnoff y el Dr. Angel Coronado Boy.

1949:

El 10 de Agosto cerramos con broche de oro, la producción infantil con Haydée, que fue nuestro último ejemplar, nació en la Finca El Zambo, bautizada en la Iglesia de San Antonio Suchitepéquez, madrina: mi hermana Marta.

Las plantaciones de cafetos, en su mayoría muy antigua y de bajo rendimiento, se fueron renovando paulatinamente por nuevas variedades y sistemas de cultivo más moderno, así mismo las viviendas de los trabajadores se principiaron a renovar, dejándolas en condiciones más sanas y confortables.

Además de las plantaciones de café y banano, había un Apiario con 250 colmenas, produciendo miel y cera que se exportaba a Alemania.