Philip Mullins

La Tercera Parte: Epílogo

Editor, Philip Mullins y Rosa María Morales Bocaletti de Mullins

1964-1970:

Cuando terminó el año escolar en Octubre de 1963, los cinco hijos de Daniel y Elisa Morales Bocaletti salieron de las escuelas Miguel Hidalgo y Constancia y Trabajo y se regresaron a la finca San Enrique donde vivían sus padres. La cosecha de café estaba en marcha pero no había necesidad que los niños ayudaran. Rosita, que tenía 17 años, se encargó de su mama. Ella puso su cama al pie de la de su mamá en caso que ella la necesitara en la noche. El 2 de Diciembre, dos hermanas de Elisa (Clara y Angelina), un hermano (Enrique) y un cuñado (Arturo Mirón) llegaron a la finca San Enrique de Guatemala para visitarla por última vez. Los dos señores se fueron a la ciudad de México por asuntos de negocios mientras que las dos hermanas se quedaron en San Enrique.

Los adultos supieron que Elisa estaba a punto de morir y la hermana Clara hizo la mortaja unos días antes que muriera Elisa. La mañana del 18 de Diciembre en la presencia de su esposo, sus dos hermanas y sus hijos, y después de meses de dolores muy fuertes, Elisa murió de cáncer de los huesos. La velaron en su casa en la finca San Enrique. Al día siguiente fue llevada a Tapachula para el sepelio. Fue enterrada en el cementerio municipal de Tapachula. La familia estuvo acompañada, por sus amigos y amigas de los Colegios Miguel Hidalgo, y el Constancia y Trabajo, asi como todos los amigos de las fincas circunvecinas. Después del funeral los hermanos de Elisa se regresaron a Guatemala y Señor Morales y sus hijos regresaron a San Enrique.

En Febrero de 1964, cuando acaba la cosecha de café, Angelina, Haydée y Rodolfo regresaron a las escuelas en Tapachula donde vivieron internos. Rosita, quien había terminado la secundaria el año pasado, se quedó en San Enrique para cuidar a su papá. Daniel, el barón más grande, fue a la cuidad de México para estudiar automotriz en la Escuela Mexicana de Electricidad. Como era costumbre los tres hijos que estudiaban en Tapachula viajaban en tren a Huixtla una vez al mes. Allí los esperaba su papá o él mandaba por ellos para llevarlos a la finca San Enrique. Cada semana Señor Morales iba a Tapachula a vender huevos y gallinas en algunos restaurantes. Mientras que vivía en San Enrique, Rosita se inscribió en un curso por correspondencia de corte y confección. Ella y su papá estaban de luto y no aceptaron invitaciones a los festejos que era parte de la vida social de las fincas cafeteras circunvecinas.

En el otoño de 1964 se regresaron los hermanos Morales Bocaletti a San Enrique cuando terminó el año escolar. Daniel se quedó en México donde trabajaba y estudiaba. Cuando terminaron las vacaciones en Febrero, Rodolfo se fue para juntarse con su hermano mayor en México. En México él se inscribió en la escuela secundaria Vasco de Quiroga. Rodolfo y Daniel se hospedaron juntos. Rosita, Angelina y Haydée se regresaron a la escuela en Tapachula. Rosita se hospedó en la escuela Constancia y Trabajo junto con sus hermanas que estaban internas y asistió a clases de corte y confección en la academia Luttman (donde Elsa Luttman era directora). En las tardes Rosita era voluntaria como maestra de cuarto-grado en una escuela para niños pobres(sin fines de lucro) que pertenecia a las monjas del Constancia y Trabajo. Los sábados Rosa y otras ex-alumnas de Constancia y Trabajo ayudaron a las monjas a dar clases de catesismo y preparar a los niños para la confirmación en la iglesia Villa de Guadalupe en Tapachula.

En el otoño de 1965 Rosita, Angelina y Haydée regresaron a la finca San Enrique para las vacaciones anuales. En Febrero 1966 Angelina y Haydée se regresaron a la escuela en Tapachula mientras que Rosita se quedó en San Enrique, como había obtenido el diploma en Corte y Confección se dedicó a confeccionar vestidos a las señoras de las fincas circunvecinas. Sus mejores clientas eran principalmente las hijas de Don Carlos Quiñónez: Malicha, Lupita y Cristy. Rosita y Señor Morales asistieron a los festejos para celebrar cumpleaños, aniversarios y otras ocasiones. A veces solamente asistieron mujeres pero la mayoría de las fiestas involucraba a veinte o treinta personas, la mayor parte eran los administradores y sus esposas, dueños y empleados de las fincas cafetaleras de la zona.

Las cenas eran el foco de la vida social de los adultos y también de los jóvenes. Eran muy alegres y en cierta forma como una competencia entre las señoras, en el arte culinario. Cada familia patrocinaba la fiesta en turno y los invitados hacían grandes esfuerzos para llegar a las fiestas sin importar las condiciones del tiempo y el camino. Las carreteras no estaban pavimentadas y muchas veces eran nada más que senderos en el bosque. En la época de lluvia en los meses de Junio hasta Septiembre u Octubre los caminos eran muy lodosos. Una vez cuando Señor Morales y sus hijos estaban viajando a Rancho Alegre la finca de los Gramlich, el Jeep marca Willis se cayó en un charco profundo. Señor Morales y sus hijos trabajaron horas para sacar el veículo atascado en el lodo y como ya era demasiado tarde regresaron a San Enrique mojados y llenos de lodo. La familia Gramlich, quien había preparado una cena especial de carne de conejo, esperó un tiempo pero los invitados nunca llegaron.

En el otoño de 1966 Daniel y Rodolfo regresaron de la ciudad de México. Daniel se había graduado de la escuela técnica con un diploma en automotriz de diesel y de gas. Daniel encontró trabajo en Automotriz Costeña, la agencia Renault en Tapachula. Rodolfo dejó la secundaria después de dos años. Aunque le faltaba un año más para graduarse, no quería seguir en la escuela. El dueño de la finca de café Hamburgo, Señor Edelman, le dio trabajo a Rodolfo. Haydée, la hija menor, terminó la secundaria y se inscribió en el curso de contador privado de tres años en la escuela Constancia y Trabajo. En su último año escolar en 1968 Haydée vivía en la casa de la familia de Don Felipe López Lena en lugar de seguir interna en la escuela.

Angelina se graduó de la escuela Constancia y Trabajo en Octubre de 1966 con el título de contador privado y Don Juan Luttman, el dueño de la finca vecina Las Maravillas, le ofreció trabajo. Las Maravillas era el centro administrativo de las cuatro fincas de Don Juan Luttman incluyendo la finca San Enrique donde Señor Morales era administrador. Angelina trabajó en la oficina de Don Juan Luttman como secretaria por año y medio. En 1968 Daniel, Rosita, Haydée y Angelina alquilaron un departamento ubicado en Calle Trece Poniente en Tapachula. Rodolfo trabajaba en la finca Hamburgo en la Sierra de Chiapas lejos de Tapachula y cada semana viajaba a Tapachula para visitar a sus hermanas. Angelina y Haydée trabajaban como secretarias en Tapachula. Daniel tenía un taller para carros y trabajaba como chofer de autobús para la escuela Constancia y Trabajo. Rosita manejó el departamento y cosía ropa para sus clientes, la mayor parte de ellas amigas de la escuela.

Roberto Ruiz Asturias, un muchacho de Guatemala,que iba de paso por Tapachula para ir a visitar a una novia que tenía en Culiacan, Sinaloa. Aprovecho para pasar a visitar a Daniel. Roberto conoció la familia Morales Bocaletti cuando ellos viajaban a Antigua Guatemala para la Semana Santa donde él también tenía parientes. Roberto buscó a Daniel y ellos vivieron en la misma casa de huéspedes antes que Daniel se mudara al departamento con sus hermanas. Como Roberto no tenía trabajo Daniel le dio el trabajo como chofer de autobús para la escuela Constancia y Trabajo porque Roberto decidió no continuar su viaje y se quedó en Tapachula. Muchas veces Roberto visitaba la casa donde vivieron los hermanos Morales Bocaletti para cenar y después platicaba con Angelina hasta entrada la noche. Roberto y Angelina, quien tenía diez y ocho años, se enamoraron. Daniel no estaba de acuerdo con el romance pero después de un par de meses Angelina y Roberto salieron juntos a Antigua Guatemala donde Mata (la tía de Angelina y esposa de su tío Quique Bocaletti), les ayudó con algunas cosas para que empezaran en su nueva casa. En Junio del año siguiente Roberto Antonio Ruiz Morales, el primero de los nueve hijos de Roberto y Angelina, nació en Antigua Guatemala. La pareja Ruiz Morales vivieron varios años en la ciudad de Guatemala antes que se mudaron a Santa Lucia Cotzumalguapa, una ciudad en la Ruta Pan-Americana, donde crecieron sus hijos.