Philip Mullins

México: Sexta Década

1960:

Fidel Castro toma el poder en Cuba, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Científicos de Estados Unidos desarrollan el Rayo Láser.

En el Portillo trabajaba como mayordomo de campo el Sr. Noé Pinto, de 56 a 58 años de edad, originario de Comitán, propietario de un rancho (finquita) a inmediaciones de la finca Maravillas, donde vivía su esposa e hijos, por cuyo motivo, los sábados al terminar su trabajo se iba a caballo para pasar el fin de semana con su familia, regresando el Domingo por la tarde.

Era muy competente calmado para tratar a subalternos, con buenos modales, en ocasión que se estaban efectuando los trabajos de siembre de café, observó que el trabajador sexagenario Manuel Hernández, no estaba haciendo bien el trabajo, por lo que calmadamente le hizo la observación, indicándole la forma en que debía hacerlo, y eso fue todo, terminando el día sin ningún contratiempo.

Tres días después, sábado, a eso de las cuatro de la tarde, don Noé ensilló un caballo y se fue con destino a su casa, pero habría transcurrido menos de una hora, cuando un chofer de camión pasó avisando que en una cuneta del camino, se encontraba embrocado don Noé sin dar señales de vida.

Inmediatamente ordené al Planillero Adolfo Sonderegger, sacara la camioneta de la finca, y en compañía del Alcalde auxiliar y varios policías, fueran a ver que sucedía, al mismo tiempo llamé por teléfono a la finca Maravillas para informar lo que estaba sucediendo.

Los hechos ocurridos fueron los siguientes: al pasar don Noé en la parte más solitaria del camino, desde unos matorrales le hicieron un disparo con una escopeta cargada con postas de grueso calibre, acertándole en la espalda, cayendo del caballo cerca de una cuneta, las autoridades lo encontraron sin vida, recostado en un paredón de la cuneta, teniendo a sus pies una pistola de su propiedad, con la carga completa, deduciéndose que sacó el arma para defenderse, pero no tuvo tiempo de disparar, siendo su muerte instantánea.

Después de un minucioso cateo en las viviendas de los dueños de escopetas, resultó sospechoso el trabajador de El Portillo, Manuel Hernández, siendo consignado al Juzgado de Paz, declarándose culpable del homicidio de don Noé, aduciendo que lo había cometido porque le había dado vergüenza, que lo regañara ante sus compañeros, cuando estaban trabajando en la siembra de café. Al final del juicio fue sentenciado a diez años de prisión.

Nuestro buen amigo, don Carlos W. Lehnhoff, era el representante legal, apoderado y gerente general de las fincas, beneficios de café y otros negocios que poseía don Juan C. Luttman en el estado de Chiapas.

Regularmente en las empresas grandes, no faltan las intrigas y envidias contra los empleados de mayor jerarquía, esto sucedió con Sr. Lehnhoff, que por el hecho de ser guatemalteco, los empleados segundones, con más antigüedad en los puestos que desempeñaban, se creían intocables y con mayores derechos, solo por el hecho de ser Mexicanos.

Don Carlos era muy estricto con los empleados en general, exigiendo puntualidad, pulcritud y competencia, pero a la vez comprensivo, generoso y amigable con los subalternos, todo trabajo que efectuaban los artesanos fuera de hora, lo pagaba doble.

Varios empleados de oficina, pertenecientes a la Vieja Guardia –como se hacían llamar- y cuyos nombres me reservo, le fueron lavando el cerebro a don Juan, haciéndole creer que don Carlos gastaba demasiado en fertilizantes, insecticidas y fungicidas, pero no tomaban en cuenta los altos rendimientos en la producción de las fincas, y las mejores condiciones de higiene y confort que había realizado en las viviendas de los trabajadores.

En resumidas cuentas, un día le objetó el Sr. Luttman a don Carlos, que eran muy elevados los gastos, siendo conveniente disminuir los insecticidas y fertilizantes. Pasado algún tiempo, don Carlos presentó su renuncia irrevocable y regresó con toda su familia a Guatemala, haciéndose cargo de la Administración de la finca Helvetia, a inmediaciones de Retalhuleu.

Para ocupar la vacante, nombraron al Alemán Sr. Enrique Besche, solo que no le dieron la jerarquía de apoderado, sino únicamente de Gerente General. El Sr. Besche estaba desempeñando la administración de la finca San Enrique, y cupo la coincidencia que en esos días, el Sr. Mario Lopezlena compró la finca El Portillo.

Antes de venderla el Sr. Luttman me lo comunicó diciéndome que si yo deseaba retirarme y regresar a mi patria, me darían la correspondiente indemnización, o si deseaba seguir colaborando en su negociación, se lo manifestara, a mi vez le dije que me encontraba satisfecho con su buen trato y me agradaría continuar a su servicio.

Con tal motivo al asumir el Sr. Besche la Gerencia, me asignaron la administración de la finca San Enrique, estando esta finca mejor ubicada, rodeada de buenos vecinos, más accesible tanto a Huixtla como a Tapachula, a cuyo municipio pertenecía, además contaba con una potente planta hidráulica, que surtía corriente eléctrica, tanto a San Enrique como a Maravillas.

La casa de habitación era de reciente construcción, con grandes ventanales de vidrio y un corredor en el frente, también había un amplio jardín al frente, calle de por medio estaba la oficina, casa del planillero y cuarto para visitas.
Cuando recibí la finca me dijo el Sr. Luttman que era conveniente proporcionar una distracción a los trabajadores, consistente en dar funciones de cine los fines de semana, tal como lo hacía en las fincas Maravillas y Génova, el Sr. Antonio Colunga Espinoza, contador general de la negociación, con residencia en Maravillas.

En esos días trasladaron la oficina de Colunga a la ciudad de Tapachula, siendo propietario de dos proyectores cinematográficos marca Víctor, con sus correspondientes bocinas y un micrófono de pie, le vendió un proyector a Guillermo Cancinos, mayordomo de Maravillas y el otro se lo compré a precio favorable y me obsequió el micrófono.

Próximo a la ranchería, había un salón para espectáculos, que lo tenían ocupado como bodega para fertilizantes, lo desocupamos dotándolo de bancas que me prestaba el maestro de escuela, más 25 butacas de madera que mandé hacer con el carpintero de El Portillo, Sabino Hernández

Las películas de 16mm. Las alquilábamos en Veracruz, las remitían por ferrocarril los viernes, devolviéndolas martes, previamente y con la debida anticipación, nos enviaban una lista de películas disponibles, especificando si eran en inglés o español, el precio y actores.

Atraían más público las del Oeste, así como las de Pedro Infante, Jorge Negrete y Javier Solís, valor de la entrada $2 y niños $1.

Otra compra que le hice a don Antonio Colunga, fue un jeep que estaba bien conservado, habiéndome servido mucho tiempo, el precio fue de $ 10,000 cash.

Durante los años que trabajé en las fincas El Portillo y San Enrique, no sufrió ningún cambio el valor de la moneda, sosteniéndose a $ 12.50 por 1 dólar.

Años antes de irnos a México, vendí una casa que tenía en el Callejón Campo Seco, cerca de la iglesia de la Merced, en la Antigua Guatemala, la compró en Q.3,500 don Bartolomé Azmitia Frener, el dinero lo deposité en el Banco de América, donde abrí una cuenta de cheque. Por lo tanto teníamos reservas en Guatemala, con lo que compramos el menaje de casa cuando llegamos a Tapachula, así como la compra del jeep y el proyector de cine.

La primera amistad que tuvimos al llegar a San Enrique, fue la familia Quiñonez Armendáriz, compuesta por don Carlos Quiñonez, su esposa doña Alicia Armendariz y sus cinco hijos. Malicha, Lupita, Cristi, Carlitos y Pepe. Don Carlos Estaba de administrador de la vecina finca Santa Anita y con frecuencia nos visitábamos y mutuamente nos invitábamos a comer.

1961:

El Cosmonauta Soviético Yuri Gagarin, se convierte en el primer hombre que penetra el espacio a bordo del Vostok, el 12 de abril.

La salud de Licha continuaba de mal en peor, en el mes de Abril hicimos viaje a la Antigua, visitando en su consultorio al Doctor Julio Aceituno, amigo nuestro, le practicó un detenido examen y al final nos dio una carta para que la entregáramos al Dr. Carlos Lizama Rubio, especialista en tumores, teniendo su consultorio en la 5ª. Avenida sur, zona 1 Guatemala.

Al siguiente día fuimos a la capital, solicitamos consulta, nos la concedieron para dos días después, el Dr. Lizama era joven, amable y carismático, nos pasó al consultorio, y después de un largo y minucioso examen le practicó una biopsia a Licha, para mandarlo al laboratorio, y nos dio cita para el día siguiente.

Así lo hicimos y nuevamente la examinó minuciosamente y después de un largo interrogatorio, nos informó que era necesario practicar una intervención quirúrgica, lo antes posible, quedando a la espera para que fijáramos la fecha en caso nos decidiéramos.

Ya para despedirnos me indicó que deseaba hablar a solas conmigo, quedándose Licha en la sala de espera, entré nuevamente a la clínica, me dice el Doctor: Don Daniel, el caso de doña Elisa es sumamente grave, con el resultado del laboratorio se confirma lo que yo suponía, se trata de un tumor maligno, muy avanzado y por consiguiente es incurable, pues las ramificaciones han traspasado la línea media del tórax, así es que con operación o si ella, le calculo tres meses de vida, solamente, que si la operamos, el final es menos doloroso.

Convenimos que se practicaría la cirugía en el Sanatorio Español, siendo el costo de Q.200, un detalle no olvidaré es que el Dr. me hizo la observación que si no tenía el dinero, se lo podría pagar más tarde, a mi vez le di las gracias por la confianza que me dispensaba, pero que si contaba con el dinero para sufragar los gastos. ¿Qué médico hace eso?, Máxime sabiendo que mi domicilio estaba en otro país. ¡Sumamente pocos!.

Por supuesto salí de la clínica con el corazón destrozado, pero haciendo de tripas corazón, no tuve más remedio que decirle a Licha que el Dr. opinaba que era urgente la operación para que pronto se recuperara.

Al regresar a la Antigua, informé a la mamá y todos los hermanos de Licha, lo que me había dicho el Dr. sin ocultarles nada, todos estuvieron de acuerdo en que se practicara la operación, dejando el resultado en manos de Dios.

En la fecha convenida, el Dr. Lizama, practicó la operación consistente en extirpar los ovarios y seguir un tratamiento de hormonas masculinas, dos semanas después nos trasladamos a Tapachula para continuar mis labores en la finca, con la recomendación de regresar dentro de un mes, para hacerle un chequeo. ¡Esas fueron mis vacaciones!.

Fue admirable la reacción favorable presentada en pocos días, le volvió el apetito, recuperando peso y buen semblante, desaparecieron los malestares.

El 6 de Junio cumplió 15 años nuestra hija Rosa María, fue, celebrada una misa en la Capilla del colegio Constancia y Trabajo, siendo padrinos los amigos Gustavo Gálvez Pérez y su esposa Matilde Khobe, estuvo muy concurrida la ceremonia, así como el desayuno.

1962:

En Agosto se construye el muro de Berlín que divide la ciudad en 2.
Un año después de la operación, volvieron los malestares de Licha, principalmente tos y problemas respiratorios, apareciéndole nódulos en la cabeza y tórax, le fue cambiando la voz, tornándose grave, le apareció vello en las mejías, ya el Dr. Lizama nos había anticipado que a consecuencia de las hormonas masculinas que le recetó, aparecería el vello y cambio de tono de la voz.

En el mes de Octubre fue internada en el Hospital Bella Aurora, que estaba recién estrenado y a medio construir, prácticamente la segunda operación el Dr. Lizama, esta vez le extirpó el tumor, haciéndole un vaciado que se prolongaba hasta debajo de la axila, habiéndose recuperado nuevamente en corto tiempo.

Al salir del hospital, le recomendó el Dr. tener mucho cuidado, no fuera a sufrir una caída, porque tenía muy frágiles los huesos y podría producirse una fractura, debido a que en su juventud no había practicado ningún deporte – a mí en lo particular me dijo, que regularmente, a las personas que sufren cáncer en el pecho, les ocasiona osteoporosis, fracturándose los huesos con mucha facilidad.

El 1 de Septiembre cumplió 15 años nuestra hija Elisa Angelina, siendo padrinos los amigos Carlos Quiñonez y su esposa Alicia Armendáriz, la misa, desayuno y pastel tuvieron lugar en la capilla del colegio Constancia y Trabajo.

Un día de tantos recibí una carta procedente de Guatemala, suscrita por el Sr. Walter Lidman, apoderado de la firma Nottebhom, proponiéndome la administración de la finca Las Viñas, ubicada en el departamento de Santa Rosa, con sueldo de $ U.S 400.00 mensuales, carro para mi servicio y otras prestaciones adicionales.

Me hacía ver que estaría en mi tierra y relativamente a corta distancia de la capital, y que en una conversación que tuvo con don Carlos Lehnohff, mencionó mi nombre como la persona adecuada para dicho cargo. Le mostré la carta a Licha para saber qué opinaba, y sin mucho pensarlo me dijo, que nuestros hijos ya estaban encarrilados en los colegios de Tapachula, y tendrían problemas con los programas educativos, hasta cierto punto diferentes en varios aspectos, por lo cual prefería que no nos moviéramos.

El 23 de Diciembre por la noche, estando durmiendo Licha, al voltearse, sintió un fuerte dolor en el brazo y prácticamente no podía moverlo, al siguiente día por la mañana la llevé a Tapachula, a la clínica del médico militar y Traumatólogo Dr. Guillermo Arzate Jáuregui, le tomó varias radiografías, nos informó que presentaba una fractura, por lo que le enyesó el brazo.

A partir de esa fecha entablamos amistad con el Dr. y su esposa, visitándonos a menudo, algunas veces en su casa de habitación y otras en la finca.

1963:

Dos meses después de la fractura del brazo de Licha, le quitaron el yeso, le tomaron radiografía, apareciendo perfectamente soldado el hueso.

El 5 de Noviembre a los 85 años de edad, falleció en la Antigua Guatemala, mi suegra Angelina Gramegno de Bocaletti; debido al delicado estado de salud de Licha, opté por no decirle nada, para no complicar la situación,

El 13 de Junio fuimos juntos por última vez a Guatemala, después de la visita de rutina al consultorio del Dr. Lizama, que la encontró bastante bien, por lo menos en apariencia, nos regresamos a Tapachula el 28 del mismo mes.

A las pocas semanas, una tarde encontrándose durmiendo la siesta, al levantarse sufrió una caída, y al tratar de ponerse de pie no le fue posible, intensificándose el dolor, pronto me comuniqué telefónicamente con el médico de la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social de Maravillas, Dr. Francisco Muñoz Osorio, quien inmediatamente se trasladó a San Enrique, después de examinarla, ordenó fuera llevada en una ambulancia al hospital de Tapachula.

Al momento de su llegada le tomaron radiografías, apareciendo una fractura en el fémur, quedando internada en ese centro hospitalario, bajo la supervisión del Dr. Guillermo Arzate Jáuregui, quien debido a la amistad que ya teníamos la trató con deferencia, ordenó tomarle radiografías en todo el cuerpo, dando por resultado que la osteoporosis le había invadido todo el sistema óseo.

A solas me mostró las radiografías, ¡algo espantoso! Todos los huesos semejaban esponjas o madera apolillada.
El Dr. me dio el diseño y medidas para que un carpintero especializado en aparatos ortopédicos, fabricara uno de cedro para que soportara en alto la pierna, mientras permanecía acostada o sentada en un sillón.

Tres semanas permaneció internada en el hospital, y cuando le dieron de alta la llevamos nuevamente a la finca, periódicamente llegaba el Dr. Francisco Muñoz Osorio para inyectarle Demerol a efecto de calmar los dolores.

El 5 de Marzo recibí la dolorosa noticia que mi cuñado Carlos Atilio Bocaletti Gramegno, falleció repentinamente en la ciudad de Guatemala, víctima de un ataque de apoplejía fulminante, esta noticia afectó mucho a Licha.

En la segunda semana de Diciembre, llegaron a la finca mis cuñados Clara, Angelina y Enrique Bocaletti, los acompañaba mi concuño Arturo Mirón Aceituno, esposo de Angelina.

Enrique y Arturo permanecieron con nosotros únicamente dos días, continuando su viaje a la ciudad de México por razones de negocios.

La salud de Licha continuaba deteriorándose, habían aumentado los dolores, presentándose con mayor frecuencia, el color de su piel se tornó cenizo, cada día perdía peso y su apariencia en general, semejaba el de una anciana.

Se le aplicaban las inyecciones de Demerol, con mayor frecuencia, para mantenerla semi inconsciente, Clara y Angelina nos acompañaron hasta el final, tratando de consolarla, pero todo fue en vano.

El 18 de Diciembre a las 8:30 de la mañana, después de terribles dolores, pero con la mente lúcida, exhaló el último suspiro.

A las 3:30 de la tarde, del día siguiente, se efectuó el sepelio en el Panteón Municipal de Tapachula, con acompañamiento de nuestras amistades y compañeros de trabajo, también estuvieron presentes mis sobrinos políticos Bertha y José Luis Solórzano Bocaletti que hicieron el viaje desde la Antigua, pero llegaron a tiempo.

Como epílogo de este dramático suceso, patentizo mi agradecimiento infinito a los Doctores Carlos Lizama Rubio, Guillermo Arzate Jáuregui y Francisco Muñoz Osorio, por los esfuerzos que hicieron para mitigar los sufrimientos de mi esposa, luchado con solicitud, cariño y sin ningún interés personal.

Noticia que conmovió al mundo fue el asesinato del presidente de E.U.A. John F. Kennedy en la ciudad de Dallas, Texas, hecho ocurrido el 22 de Noviembre.

1964:

El señor Enrique Besche, fue pensionado en el Instituto Mexicano del Seguro Social, por vejez, trasladando su domicilio a la ciudad de México en compañía de su esposa Ana. Años más tarde falleció don Enrique víctima de cáncer en la garganta.

Para llenar la vacante en la Gerencia de las fincas del Sr. Luttman, fue nombrado el Sr. Christian Humberto Lucas de nacionalidad Alemana, siendo una persona activa y competente, de carácter festivo y amigable con los subalternos.

En el mes de Febrero se marchó mi hijo Daniel a la Ciudad de México, como ya había terminado la Secundaria en el colegio Miguel Hidalgo de Tapachula, el objeto de su viaje era iniciar los estudios de mecánica automotriz, ingresando al Instituto Camarena del D.F.

El 16 de Septiembre, aniversario de la independencia de México, falleció trágicamente mi comadre y muy querida amiga Alicia Armendáriz de Quiñonez.

Esa tarde me encontraba en el campo deportivo Córdova, de la ciudad de Tapachula, presenciando un partido de fútbol, acompañado de mi compadre Carlos Quiñonez y mi hijo Daniel, que se encontraba de vacaciones.

Repentinamente, nos encontró un amigo, diciéndole a don Carlos que se fuera pronto a casa de su cuñado porque doña Lichita se encontraba muy mal de salud, inmediatamente don Carlos abordó su pick up pero Daniel y yo nos adelantamos en nuestro carro y llegamos a la casa, poco antes que don Carlos.

Cual sería nuestra sorpresa, al encontrar la casa llena de gente comentando que doña Lichita se había disparado un tiro en la sien, encontrándose sumamente grave, a nosotros nos trataban como de la familia, me pasaron a la habitación donde se encontraba agonizando la comadre, tocándome presenciar los últimos momentos de vida.

Fue muy impresionante y doloroso ver aquella mujer tan guapa, con medio rostro destrozado y un ojo fuera de órbita, habían pasado muy pocos minutos, cuando llegó don Carlos, pero ya estaba sin vida.